Negra
era la lagartija
que
invadía mis sueños.
Vivió
enjaulada bajo mi techo.
Se
paseaba por mis entrañas,
e
hizo de mi cuerpo
su
fría cueva.
Tras
comer, quedaba inmóvil
sobre
mi lengua,
podía
sentir su piel de lagarto
humedecida.
Por
las aventuras,
que
sólo ojeamos,
y
no nos embarcamos.
Por
la negrura,
que
nunca merecimos.
Por
los amantes,
que
no lloraron.
Por
el camuflaje
de
colores amargos,
que
día tras día saboreamos.
Morir
lagartija.
Piel
de escamas,
escarpado
sustituye
a
arrugado.
De
barba verde
Y
garganta azul.
Favor
a cambio de limosna.
Dos
vagabundos en jaulas que lloran,
trafican
con su valor
y
la caridad se convierte
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